Il Piccolo Focone, habemus pizza sin gluten

pizza sin gluten

Ayer fue un día importante a marcar en el calendario, el día que redescubrí la pizza. Parecía un lunes de lo más normal, incluso con un toque duro y lleno de trabajo, así que con Guillem nos permitimos el lujo de salir a cenar fuera para darle un toque guai al día y evitar que pasara a formar parte de la colección de lunes guardados en el baúl de los días que “ni fu ni fa”.

Salí tarde del trabajo y volvimos a casa en bici. La verdad es que tuve bastante suerte porque no me tocó una de las bicis desastrosas que me tocan normalmente y que, además, tienen el timbre flojo y va sonando solo cada vez que encuentro un bache. Con poco me conformo! Y a solo 10 minutos de llegar, y a solo 1 minuto de tener que pagar los 0,70€ por pasarme de la media hora, se tomó la decisión clave:-  hoy probaremos la pizza sin gluten de Il Piccolo Focone. Dejé la bici, buscamos el sitio y entramos…

Se ganaron a Guillem en el minuto uno, cuando le dejaron entrar su querida fixie dentro del restaurante y dejarla en un rinconcito de la entrada. Sonaban las últimas notas de Amigos para Siempre en italiano y, segundos después, entraba en escena el mítico Eros Ramazzotti.

Un simpático joven italiano nos mostró la mesa, nos sentamos y, mientras esperábamos la carta, intentamos adivinar cuál era el miembro celíaco de las parejas que estaban ya sentadas, aunque nos equivocamos en casi todos los casos y muchos venían solo por la calidad del sitio, no por tener una intolerancia.

El ambiente, el acento, los manteles a cuadros y la música me hicieron pensar unos momentos en cambiar mi opción principal de pizza por unos espaguetis y representar La Dama y el Vagabundo, pero el magnífico olor que desprendía el horno me pudo. Dejé Disney a un lado, de hecho había ido a probar la pizza sin gluten y no me iría sin probarla, tenía una misión.

Al abrir la carta me puse muy feliz al ver que casi todos los platos se podían preparar para celíacos. Para un celíaco no es fácil ir a un sitio y no saber decidir qué comer… lo más normal es tener pocas opciones y tener que conformarse.

Finalmente me decidí por una pizza 4 quesos, ai! bendita 4 quesos. Tengo que decir que los ingredientes eran impresionantes y la masa inmejorable. ¡Habemus pizza sin gluten! Me entraron ganas de gritar… Incluso dudé de si se habían equivocado y me habían dado una con gluten. Se la hice probar a Guillem que desconfirmó el error y asintió con la cabeza.. “habemus, habemus”.

Acompañé la velada con una Daura bien fresquita y disfruté de las últimas notas de Eros Ramazzotti, mientras intentaba terminarme con esfuerzo aquella enorme delicia.

La vuelta con bici fue algo más complicada, estábamos llenos  y en esta ocasión me tocó una bici(ng) con la cadena medio rota, pero no podía dejar de desprender felicidad! Así se empieza el St Jordi.

5corazonesVisita la web de: Il Piccolo Focone, restaurante sin gluten | http://www.ilpiccolofocone.es


Ver mapa más grande

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *