Messié sin gluten Muntaner es un “must”

Son las 9 de la noche, entramos en el nuevo Messié sin gluten de la calle Muntaner y Juanito Makandé al son de Niña Voladora hace más épica nuestra entrada a este precioso local. Me fijo mucho en la canción que suena cuando entro en un restaurante y esta ya me avisa de que en este sitio estaré como en casa.

El local es nuevo, bien decorado, con una pared de piedra que lo hace muy cálido y con la cocina abierta para que veas que en el Messié sin gluten hay de todo, menos gluten.

Millán Vázquez, el propietario del local, nos cuenta con ilusión su proyecto. Él es celíaco y tenía ganas de poner su grano de arena en este mundo. Así que después de frecuentar varias veces el Messié sin gluten de Gracia, decidió abrir uno en Eixample Izquierda, su barrio de siempre, y tener los platos que más le gustan en un local muy personal.

La verdad es que las cuatro calles que lo rodean ahora mismo son un referente para los celíacos. Allí están muchas de las panaderías sin gluten de la ciudad, algunos bares y varios restaurantes totalmente gluten free.

Tomamos asiento, estamos un poco nerviosos por degustar sus platos. Miro a la derecha y veo la gran variedad de cervezas sin gluten que caracterizan al Messié. Se me escapa una sonrisa al ver que he probado muchas de ellas. Algunas en una cata que hicimos con Celíaco a los Treinta hace años en el Bcn Gluten Free, otras me las han regalado porque mis amigos y familiares compran todo lo que ponga “singluten” para mi, otras las he probado en otras visitas en el Messié sin gluten. Pero soy una clásica, y si tienen Estrella Galicia siempre soy fiel a ella. Además, aquí la sirven muy fresquita.

Empezamos la cena con una crema de brócoli con un toque cítrico que nos dura poco en el plato, su textura densa y su temperatura es ideal para un día otoñal como el de hoy. Esta crema u otras cremas similares las podéis encontrar en el menú que hacen al mediodía.

Seguimos con una ensalada de couscous de coliflor. Este plato ya lo había probado pero nunca deja de sorprenderme. Para Guillem es una novedad y, aunque casi nunca le veo comer verdura en un restaurante, me mira con cara de “me ha encantado”.

Seguimos con el gran referente del local, la carbonara trufada. Sigue tan increíble como siempre, si no la habéis probado os recomiendo no pasar ni un día más sin hacerlo.

Empiezo a estar llena pero sería pecado irse sin degustar una de las pizzas. Tienen la masa fina, muy crujiente y los ingredientes son de primera calidad. Hoy nos decidimos por la de boniato, ¡bendito otoño!, y cebolla caramelizada. Es espectacular… Además mientras estamos allí vienen de visita algunos Glovo.  Tomo nota porque esto quiere decir que también puedo probar estas delicias desde el sofá de mi casa.

La cena ha sido espectacular, pero ir al Messié sin gluten y no comer postre es un gran pecado. Así que nos decantamos por el tiramisú casero, con él te saltan las lagrimas. He escuchado que algunas camareras son italianas, así que seguro que este plato ha pasado su “approved” con buena nota.

Aunque los pasteles que tienen me harían pecar y tirarme de cabeza a un segundo postre, me porto bien y me reservo para otra día. La decisión ha sido dura, y más aún porque mientras saco la foto la camarera me dice al oído “te vas sin probar lo mejor…” Aaaai que dolor esta despedida.

Estamos felices. El local es muy acogedor, la comida está riquísima  y el personal es de lo más agradable. El objetivo de Millán es que no solo los celíacos prueben esta comida. Esta comida es buena para todos y que no tenga gluten no significa que no conserve todo el sabor. Por ahora ya se han ganado la confianza de Guillem y seguro que se la ganarán de todos aquellos que se atrevan a hacerles una visita.

Prometemos volver muchas veces, y además de corazón. Nos vamos llenos y contentos al son del Chan Chan de Compay Segundo. Me contengo para no dar saltitos. El cariño que te tengo no te lo puedo negar, se me sale la babita yo no lo puedo evitar… 

Sabíamos que Eric del Messié sin gluten de Gracia era un encanto, pero si conocéis a Millán pensaréis que se tiene que pasar una prueba especial para poder regentar un Messié. Y es que la ilusión que tienen se transmite en el logo y también en sus caras.

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