El Mussol sin gluten tiene el honor de presentar…

carta mussol sin gluten
Ayer me visitaron mis amigos de Llagostera, así que teníamos que dejar el listón alto y enseñarles la vida nocturna de un sábado en la capital que, sinceramente, no tengo muy controlada. Por suerte teníamos a nuestro consejal favorito (perdón pero alguien tenía especial interés para que saliera esta palabra en el post) que sabía hacia donde guiarnos y, aunque vimos que ya no somos carne de discotecas, lo pasamos genial.

Tuvimos una velada llena de risas, brindis y bailes y, sobre todo, de buena compañía.
Esta mañana nos hemos despertado y, aunque Anna, Jordi y Guillem no nos podían acompañar al cierre de este fin de semana redondo, Mita, Pek, Sergi y yo teníamos un poco de energía todavía reservada para salir a comer.

Después de intentar reservar sin éxito una mesa en el Loria a través de El Tenedor, hemos decidido hacer caso de los consejos de Sergi e ir a El Mussol sin gluten, por cierto. Es del mismo grupo que Maximilian.
Al entrar el camarero me informa de que están muy preparados para cocinar para celíacos y que han hecho un gran número de cursos y lo tienen bien controlado, con tanta seguridad equiparamos tanto master con los de mi amiga Pek (por cierto, a quien cualquier día veremos en la contra de La Vanguardia).

Me lo demuestran en seguida cuando me traen los cubiertos dentro de una bolsa para enseñarme que están bien limpios.

cuberts mussol sin gluten

Nos sentamos, miramos la carta, recordamos la noche de ayer, y me pido unas berenjenas con queso y medallones de buey. Me dan un poco de envidia las patatas del resto de la mesa que, aunque haya pedido el mismo plato, son naturales en lugar de ser chips como las mías.

El pan sin gluten que sirven, es muy bueno, aunque un poco caro y esperamos con impaciencia que llegue la comida.

pa mussol sin gluten

Al ver llegar al camarero con los platos sin gluten tapados con una tapa metálica, en mi cabeza empieza a sonar una melodía que me va repitiendo “-Y es que aquí cada cual tiene un truco muy genial, unos cantan y otros tocan el violín “.

Y pronto me parece que mis amigos están hechizados y que realmente estoy comiendo con la Sra Potts, Lumiere el candelabro y Fifi la plumero. Me lo parece más todavía cuando Lumiere, perdón Sergi, nos habla cuatro palabras en francés y nos enseña como debemos pronunciar la U. “-Empiece a disfgutaggggg”.

Intentamos acabarnos toda la comida del plato, seguimos hablando de El Butlletí, de nuestros amigos, de Croacia, de conciertos y de la vida en general. Salimos felices, observando la tranquilidad que se respira los domingos en la ciudad y nos dirigimos hacia el coche cantando “¡Qué festín, qué festín, qué festín! ¡Qué gran festííííííííín!”.

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Visita la web de: El Mussol sin gluten | mussolrstaurant.cat

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